Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en la puerta de su casa
estaba la niña negra.

Un erguido moño blanco
decoraba su cabeza;
collares de cuentas rojas
al cuello le daban vueltas.

Las otras niñas del barrio
jugaban en la vereda;
las otras niñas del barrio 
nunca jugaban con ella.

En un silencio sin lágrimas
lloraba la niña negra.


Toda vestida de blanco,
almidonada y compuesta,
en su féretro de pino
reposa la niña negra.

A la presencia de Dios,
un ángel blanco la lleva;
la niña negra no sabe
si ha de estar triste o contenta.

Dios la mira dulcemente,
le acaricia la cabeza
y un lindo par de alas blancas
a sus espaldas sujeta.

Dios llama a todos los ángeles;
y dice: jugad con ella.

Luis Cané

 

 

     

Diseño y gráficos de Trenzas. Octubre, 2008

 

La música que escuchas: "En el estanque dorado"