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Se
sabe que en el año 345, la Natividad se celebraba en dos fechas diferentes. En
Occidente, el 25 de Diciembre y en Oriente, el 6 de Enero. Estas fechas
coincidían con los solsticios de invierno en ambas latitudes y eran festivos
desde antes de la Era Cristiana.
En
la segunda mitad del s. IV, la
influencia de los santos Juan Crisóstomo y Gregorio Nacianzeno, dejó
establecida la fecha del 25 de Diciembre para la Natividad del Señor y la del 6
de Enero para la Adoración de los Reyes Magos en todo el orbe cristiano.

Pero
no fue hasta el año 1224, cuando San Francisco de Asís le pidió permiso al
Papa para celebrar la primera Navidad en el poblado de Grecchio, donde se
recreó la escena del Nacimiento de Jesús incluyendo los animales que la
tradición señalaba como presentes en el establo de Belén.

El
concepto franciscano de la representación de la Navidad cautivó la
imaginación europea. De ahí en adelante, los pesebres salieron de los altares
y pasaron a formar parte de las celebraciones domésticas de la Navidad.


En
Europa empezaron a hacerse de artesanía, las figuras típicas de los
nacimientos y hasta en cajas de música o incrustados en los relojes se veían
pesebres. Esta tradición se hizo muy popular en Italia y España. Inglaterra y los Estados Unidos no la adoptaron hasta el siglo XIX, cuando se
comenzaron a ver en los altares de las iglesias católicas.
La liturgia de la Navidad comprende tres textos de misas. La de medianoche, la
de la aurora y la de la mañana. La del día, data del siglo IV, la de la aurora de comienzos del
V y la de medianoche apareció después del Concilio
de Éfeso, en el año 431.
Diseño,
gráficos y texto de Trenzas. Octubre, 2008
La música que escuchas: "Away In a
Manger"
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