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San José va a buscar fuego,
va a buscarlo y no lo encuentra.
Encuentra tres angelitos
refugiados en una cueva.
Uno toca el violín, otro toca la viola y otro toca cascabeles,
¡ay, que música tan bella!
(Fragmento de
una nadala catalana. Traducción de Trenzas)

Era creencia popular en
muchos lugares de Cataluña que, en la noche del 24 de Diciembre,
durante la Misa del Gallo, la Virgen
María bajaba a la tierra acompañada de un cortejo de
ángeles, entraba en una casa y sentándose al lado de la chimenea
cambiaba los pañales al Niño Dios al calor de la
lumbre.

Cómo no se podía saber que casa
escogería la Virgen para tal menester, todas las chimeneas
quedaban encendidas y se
dejaba dispuesta en cada hogar, una fuente con dulces y una jarra
de leche por si a Nuestra Señora le apetecía comer algo.
En los pequeños pueblos de
montaña, aún se conserva esta costumbre.

Diseño, gráficos y texto de Trenzas.
Octubre, 2008
La música que escuchas: "Merry Christmas Darling"
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